Retorno a la página de inicio
La Isla del Dr. Castro
Indice de materias

 

El rostro del futuro

CORINNE CUMERLATO y DENIS ROUSSEAU

© EDITIONS STOCK, 2000

L'Ile du Docteur Castro

------------------------------------------------------------------------

En espera de ese fatal momento, algunos se han adelantado y parecen vivir ya en otro mundo. Esos privilegiados, cuadros del Partido o militares reconvertidos, se han visto impulsados por las necesidades de la causa a la cabeza de empresas mixtas donde se supone que pongan en práctica la versión castrista del capitalismo de estado. Les son destinados cursos de contabilidad y cd-rom de iniciación en los conceptos económicos de base.   Gracias a la ayuda de la Unión Europea, varios centenares de cuadros obtienen incluso un diploma europeo de administración y de dirección de empresas cuando terminan los ciclos de formación de tres meses, con la intervención de profesores de las grandes escuelas de comercio españolas, inglesas, portuguesas y francesas.

Después de una rápida actualización sobre las fórmulas de la economía neoliberal, esos "administradores socialistas" aplican sin conciencia los mismos métodos: dominio de los costos, control de contabilidad, investigación de la productividad y de la calidad, remuneración por mérito, conceptos bien poco en boga durante las últimas décadas. Instalados en cómodas oficinas en el centro de la barriada de Miramar, han guardado los retratos de Fidel y del Che, montan en Subaru, Peugot o Mitsubishi, llevan un Rolex en la muñeca y teléfono celular en la cintura, aprecian la buena cocina y las invitaciones para viajar al extranjero.

En resumen, el yuppie socialista de este nuevo milenio se parece extraordinariamente a su homólogo capitalista. La nomenklatura castrista ha cambiado profundamente durante estos últimos años y no solamente en apariencia. Según ciertos observadores, más de la mitad de esos cuadros serían favorables a una apertura mayor, tanto política como económica, por parte del régimen.   Pero sobre ese capítulo se impone la ley del silencio. Con la excepción de algunas confidencias filtradas durante viajes al extranjero o cenas de negocio demasiado salpicadas con licor, la línea oficial sobre las ventajas del socialismo a la cubana es universalmente proclamada.

 Los soldados realizan trabajos agrícolas y ecológicos

------------------------------------------------------------------------ --------

Enfrentados día a día a una nueva cultura de empresa insuflada por los expatriados presentes en las sociedades mixtas, y a los imperativos del mercado, esos cuadros socialistas calculan los límites que les impone el poder y se encuentran atrapados en un papel que si bien tiene ciertas ventajas -su status les confiere un nivel de vida muy superior al de los cubanos empleados por el Estado- no deja de tener riesgos.   A juzgar por la rapidez de la metamorfosis que se ha producido y por la corrupción galopante en las filas de los representantes del Estado o el Partido, selectivamente sancionadas durante el año 1999, no está muy claro que este enfrentamiento se produzca sin peligros para el régimen.

El estado socialista privatizado

En este dispositivo, los militares están en primera fila. Desde 1986, fueron los primeros en iniciarse en la vía de la reconversión. Se trataba entonces de aportarle al ejército, que representaba una pesada carga sobre las finanzas del Estado, sus propios recursos. Raúl Castro logró que 15 empresas destinadas al aprovisionamiento del ejército pasaran bajo su control en el seno de la Unión de industrias militares.   Muy pronto, los militares recuperaron la producción y la administración de esas empresas, la mayoría de las cuales eran deficitarias, no dudando en recurrir para ello a licenciamientos. Estamos hablando de efectivos reducidos entre un 25 y un 30 por ciento.

 Los militares planean hacer de La Cabaña un centro hotelero.

------------------------------------------------------------------------ --------

El ejército controla principalmente el floreciente grupo turístico Gaviota, y ha logrado llegar al autoabastecimeinto alimentario poniendo a trabajar en los campos a los reclutas. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) proyectan incluso transformar su majestuosa fortaleza de La Cabaña, que domina la bahía de La Habana, en un complejo hotelero de gran lujo. Los militares se han convertido en los socios apreciados por los medios de negocios extranjeros que no subestiman la influencia del ministro de las Fuerzas Armadas: Raúl Castro.   Las FAR encarnan un modelo de administración que el régimen quisiera ver impuesto en las otras empresas del Estado. Así y todo, sus filas también sufrieron las purgas realizadas durante el año 1999. Mirándolo bien, la reorganización del Estado castrista provocada por las reformas económicas establecidas en los años 90, se ha visto acompañada de un nuevo sistema de privilegios destinados a consolidar las lealtades. Privado de las subvenciones soviéticas, el régimen no podía ya mantener en sus filas a los militares sin concederles sitios en el nuevo poder, el de los negocios. Según el analista cubanoamericano Juan Clark, "es necesario destacar que se exige una total lealtad política y personal para poder permanecer en el seno de los sectores privilegiados del poder. Un director de empresa puede disfrutar de privilegios superiores a los de ciertos ministros o ciertos cuadros del Partido, si ejerce sus funciones en una empresa que tenga relaciones en países capitalistas". En conclusión, escribe, "el sistema que se proclama de forma errónea como socialista, se parece más bien a un sistema feudal con una elite que detenta un poder importante sobre la vida y los negocios del país, mientras el resto de la población no puede esperar ningún ascenso social o económico que no pase por la vía política".

El odioso rostro del futuro

Los cuadros del aparato, del Partido, del ministerio de las Fuerzas Armadas o del ministerio del Interior, fieles entre los fieles, son generalmente los principales destinatarios de esas empresas privadas con capital de estado. Esas distribuciones despiertan serias preocupaciones en el seno del exilio de Miami que teme algo parecido a lo que tuvo lugar en la ex URSS, donde los funcionarios soviéticos se apoderaron, en el momento del desplome del sistema, de las antiguas empresas del Estado socialista. Algunas sociedades, como SEPSA -que se dedica a la custodia y transporte de fondos, ¡qué incongruencia, en un régimen comunista!-, no tienen otra lógica que las de encontrarse un día en manos privadas.   "Bajo una aparente indiferencia se gesta un verdadero volcán cuyas fuerzas telúricas se acumulan al paso de las décadas y en que cada cubano tiene cuentas que saldar con su vecino"   Elizardo Sánchez     ``Al disponer de manera ilegítima del patrimonio público'', reconoce Matías Travieso, un consultor norteamericano, especialista en problemas comerciales cubanos, ``se preparan serios problemas jurídicos y comerciales cuando suene la hora de la transición poscastrista''. Las incógnitas que pesan sobre el futuro cubano son numerosas y a veces hacen temer lo peor.

``Bajo una aparente indiferencia'', destaca Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana por los Derechos Humanos y la Reconciliación Nacional (CCDHRN), ``se gesta un verdadero volcán cuyas fuerzas telúricas se acumulan al paso de las décadas y en el que cada cubano tiene cuentas que saldar con su vecino...''.

Como para exorcizar lo peor y porque ``más vale poner el parche antes que salga el grano'', Dagoberto Valdés le pasa revista a una siniestra galería de retratos:

``Analicemos el rostro de aquéllos que hoy participan por obligación en las actividades políticas; se les ve en los ojos la indiferencia y el abstencionismo de mañana.

``Contemplemos el rostro de los que ``se las arreglan'' siempre en un país donde falta de todo y que viven del comercio ilícito que todo el mundo, incluso las autoridades, conocen; son ellos los que mañana podrán organizar la corrupción a gran escala y sabrán corromper al país. "Observemos el rostro de los que fomentan la violencia entre los ciudadanos y aquéllos que hacen del delito la única salida para sus problemas familiares o sociales; ésos corren el riesgo de convertir el crimen en una mafia organizada.

``Están los que practican la política del avestruz y rechazan ver el desastre social que podría sobrevenir. Esos serán los primeros sorprendidos. Otros se consagran a estudiar cómo reprimir, controlar, vigilar, castigar, disciplinar, sin comprender que lo más importante es prevenir, educar, ir a la raíz del delito para extirparlo. Esos deberán cambiar de método...``Otros se meten en una balsa, en un avión o juegan a la lotería de visas para huir de lo que existe y de lo que pudiera venir; ésos, sin duda alguna, tendrán la memoria escasa. Otros cambian de rostro, tanto en sentido propio como figurado, se cortan el cabello y sus ideas, se afeitan las barbas y los sueños, cambian de uniforme y se suben a un minubús rutilante para exilarse en el interior mismo de la isla, en esos oasis donde algunos pueden proteger sus cabezas, sus vientres y su futuro; ésos serán los primeros en llegar a las puertas del futuro y ya sabemos con qué principios y qué estilo llegarán...''. Salir de esta impotencia crónica, abrir una brecha en ese consenso desesperado sobre el cual se apoya el régimen, es el desafío que se empeña en enfrentar un pequeño grupo de activistas.

Publicado el jueves, 14 de septiembre de 2000 en El Nuevo Herald

Contactos

Copyright 2000 El Nuevo Herald