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Represión en Cuba

El Gobierno de Fidel Castro, aprovechando la conmoción internacional generada por la guerra en Irak, ha desatado la más violenta represión política de los últimos 10 años en Cuba. Entre el 18 y el 21 de marzo pasados fueron arrestados más de 80 opositores pacíficos, los cuales serán juzgados de acuerdo con una ley que prescribe penas de hasta 20 años de cárcel por delitos de conciencia.

Los abajo firmantes, intelectuales, artistas y políticos del mundo democrático, exigimos al Gobierno cubano la inmediata liberación de todos los disidentes y demandamos el cese de la represión contra la oposición pacífica.

(El País, 2 de abril de 2003)

El poeta Raúl Rivero, condenado a 20 años de cárcel en Cuba por "actividades subversivas"

Los tribunales cubanos no tuvieron clemencia con el periodista y poeta Raúl Rivero. Como pedía el fiscal, el fundador de la agencia de noticias disidente Cuba Press fue condenado ayer a 20 años de cárcel por “realizar actividades subversivas encaminadas a afectar la independencia e integridad territorial de Cuba”. A igual pena y por el mismo motivo fue sancionado su compañero Ricardo González, también periodista independiente, que se enfrentaba a una petición fiscal de cadena perpetua. Cerca de cuarenta disidentes fueron condenados ayer a penas que oscilan entre 10 y los 27 años de cárcel.

"Es una arbitrariedad. Su único crimen ha sido escribir la verdad y decir lo que piensa", dijo ayer Blanca Reyes, esposa de Rivero. Nada más conocer el fallo del tribunal, Reyes anunció que presentaría recurso de casación aunque no tiene ninguna esperanza de que esto sirva para algo. Rivero, de 57 años, es vicepresidente regional para la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y colaboraba regularmente con periódicos de Estados Unidos y Europa.

Durante la vista oral del juicio, celebrado el viernes en La Habana, Rivero fue acusado de trabajar para la revista digital Encuentros en la Red, así como para la SIP y Reporteros sin Fronteras, organizaciones que el fiscal calificó de "contrarrevolucionarias". Tanto Rivero como González negaron haber participado en ninguna "actividad conspirativa" con el jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, James Cason.

El Tribunal Provincial de La Habana también dio a conocer el fallo de la causa 351/03, contra los disidentes Osvaldo Alfonso, Héctor Palacios, Óscar Manuel Espinosa Chepe, Fernando Maseda, Marcelo Rodríguez y Marcelo López Bañobre. Palacios y Alfonso se enfrentaban a una petición fiscal de cadena perpetua, pero finalmente fueron condena-dos a 25 y 18 años de privación de libertad, respectivamente, mientras que las penas para el resto oscilaron entre 15 y 25 años de cárcel.

"Da igual que no les hayan querido aplicar cadena perpetua por temor al escándalo internacional. Lo cierto es que las sentencias son desproporcionadas, un verdadero crimen", afirmó Gisela Delgado, la esposa de Palacios. "Mi marido tiene 62 años y, como se imaginará, una condena de 25 años cárcel es igual que una de cadena perpetua", denunció Delgado.

La Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CDHRN), de Elizardo Sánchez, informó de que 14 tribunales de la Seguridad del Estado dictaron ayer "altísimas condenas de prisión, en juicios sumarísimos propios de estados de sitio o de guerra, contra decenas de pacíficos activistas de derechos humanos, periodistas independientes o simples disidentes".

Hasta el momento han sido juzgados más de 70 opositores, la mayoría detenidos en las redadas realizadas entre el pasado 18 y 21 de marzo en toda la isla. A más de la mitad de los 40 disidentes condenados ya se les impusieron penas de 20 años de privación de libertad, o superiores. La CDHRN dijo que, de momento, no se ha condenado a nadie a prisión perpetua, a pesar de que durante los juicios los fiscales pidieron 12 cadenas perpetuas.

La economista y ex prisionera política Martha Beatriz Roque, a quien se pedía la privación de libertad de por vida, fue condenada a 20 años de cárcel. En otro juicio, varios miembros del Movimiento Cristiano Liberación, que dirige Oswaldo Payá, el promotor del Proyecto Varela -iniciativa que reunió 11.000 firmas en apoyo a la convocatoria a un referéndum sobre el cambio político en Cuba-, fueron condenados a penas de entre 12 y 20 años de privación de libertad. Entre ellos se encuentran varios colaboradores de Payá, quien fue galardonado en diciembre con el premio Sajárov del Parlamento Europeo.

Al menos 25 periodistas independientes han sido procesados en los juicios sumarísimos realizados la semana pasada. Según fuentes de la oposición, "el objetivo de la ola represiva, justificada en la falsa acusación de la 'conspiración con Estados Unidos', ha sido destruir la disidencia y a la prensa independiente para que no levante la cabeza en décadas".

Ayer se siguió celebrando en La Habana el juicio contra el médico y opositor Óscar Elías Biscet, detenido en diciembre pasado, sólo tres meses después de haber salido en libertad, tras cumplir una sanción de tres años de cárcel por sedición.

Ahora la fiscalía pide 25 años de privación de libertad por "colaborar con el bloqueo, la guerra económica contra Cuba, la subversión y otras medidas similares encaminadas a menoscabar la independencia, integridad y soberanía del Estado cubano".

(El País, 8 de abril de 2003)

Castro ejecuta a tres secuestradores de un 'ferry'  

Tres cubanos que la semana pasada participaron en el secuestro de un transbordador en La Habana, con el propósito de huir a Estados Unidos, fueron ejecutados en la madrugada de ayer tras haber sido condenados el pasado 8 de abril a pena de muerte por "graves delitos de terrorismo" en un juicio sumarisímo celebrado en el Tribunal Provincial de La Habana. En un comunicado oficial las autoridades informaron ayer de que los ejecutados eran Lorenzo Enrique Copello Castillo, Bárbaro Leodanis Sevilla y Jorge Luis Martínez, a quienes el tribunal sancionó "tomando en cuenta la alta peligrosidad social de los hechos" y que los mismos habían sido "los brutales jefes de los secuestradores". El régimen no reveló la forma de las ejecuciones.

La nota oficial explica que las penas de muerte fueron ratificadas por el Tribunal Supremo Popular y por el Consejo de Estado después de que los condenados presentaran recursos de apelación, que fueron rechazados. Éstas son las primeras ejecuciones confirmadas en Cuba desde abril de 2000, cuando, según grupos de derechos humanos en la isla, se ejecutó la última pena capital.

Según testigos presenciales, en el barrio de Centro Habana, donde vivía Bárbaro Leodán Sevilla, que tenía 21 años, se registraron algunos incidentes al comunicársele a la familia la ejecución. La madre de Sevilla sufrió una crisis de nervios al conocer la noticia y salió fuera de la casa dando gritos contra el Gobierno y llorando, a lo que se sumaron decenas de vecinos. La policía llegó para controlar la situación y mantuvo todo el día la zona acordonada.

Ramona Copello, madre de Lorenzo, afirmó que no había podido hablar con su hijo antes de la ejecución. "Yo sentía tremendo sentimiento por el Comandante, hasta lo quería, pero ya no lo quiero porque asesinó a mi hijo", dijo a varios periodistas extranjeros en su domicilio del barrio de Mantilla. Agregó que le habían dicho que su hijo ya estaba enterrado. "Me dieron una tarjeta con el número de la bóveda para que sepa dónde está enterrado", añadió. "Yo era revolucionaria y ahora ya no lo soy", dijo Ramona, que aseguró que estaba "dispuesta a todo por ese hijo que me fusilaron".

Ramona explicó que su hijo "debía ser castigado, pero con la cárcel, no con la muerte". Copello tenía 31 años, y dejó mujer y una hija de 11 años a la que vio por última vez en una visita a la cárcel el pasado jueves. Trabajaba como vigilante por 200 pesos (unos 8 euros) en un centro sanitario. La madre de Copello declaró que había decidido contar los detalles del proceso y la ejecución de su hijo "para que no sigan fusilando".

El País, 12 de abril de 2003

El dictador más viejo  

La Comisión de Derechos Humanos de la ONU no fue capaz el jueves de condenar la oleada represiva desatada desde hace un mes en Cuba. Los equilibrismos habituales en ese organismo, más la bula de que goza el régimen castrista en algunos países, se tradujo en unas votaciones que sólo a Castro pueden satisfacer.

Cuarenta de los 79 disidentes detenidos en marzo ya han sido condenados a penas de entre 10 y 27 años por actividades como escribir para una revista digital, entrevistarse con diplomáticos extranjeros o recoger firmas en apoyo de la celebración de un referendum sobre el cambio político. La marea represiva, culminada con el juicio y ejecución sumaria de tres de los once secuestradores de una embarcación con la que pretendían huir a Estados Unidos, es la respuesta del régimen a las peticiones de sectores opositores moderados para que sea el propio Castro quien inicie un proceso de apertura. El más antiguo dictador del mundo (Sadam era probablemente el segundo) no está dispuesto; como gritó patéticamente hace unos años, "marxismo-leninismo o muerte".

La movilización contra la guerra de Irak ha sido aprovechada ahora para presentar como "lacayos del imperialismo" a los opositores internos. Esa utilización oportunista y siniestra de la opinión pública internacional merecía una reacción clara de quienes han respaldado las movilizaciones. Así lo exigió Aznar el pasado sábado, emplazando en particular a los socialistas a condenar las ejecuciones de Castro con tanta energía como las muertes de iraquíes. Es cierto que la izquierda española ha sido en el pasado muy tolerante con la dictadura castrista, pero no más que el fundador del PP, Manuel Fraga, y coincide que en esta ocasión fueron precisamente los socialistas quienes, en un debate sobre la guerra de Irak, celebrado el mismo día en que se conocieron las sentencias contra los disidentes, hicieron una expresa condena en el pleno del Congreso.

Al igual que otros dictadores de menor cuantía, como Obiang, Castro lleva años utilizando la causa de los derechos humanos como moneda de cambio en sus relaciones internacionales. Por ello, este nuevo alarde merecía también una reacción inequívoca de parte del organismo de la ONU supuestamente especializado en la defensa de los derechos humanos. Pero la comisión, que preside nada menos que la Libia de Gaddafi, se ha limitado a aprobar una resolución que se conforma con pedir a Castro que autorice la entrada en la isla de una comisionada ya designada hace meses y a rechazar una enmienda que exigía la liberación de los disidentes. En resumen, un flaco favor al sistema de Naciones Unidas, a la causa de los derechos humanos y a quienes sufren la opresión de la bota castrista.

(El País, 18 de abril de 2003)

Intelectuales cubanos piden a sus colegas de España y Europa que no hagan el juego a EE UU

Escritores, pintores, músicos, cineastas y artistas cubanos residentes en la isla se han plantado frente al nutrido grupo de intelectuales de España y del resto del mundo que en días recientes han condenado los últimos acontecimientos políticos ocurridos en Cuba. A su juicio, las severas sanciones de privación de libertad impuestas a 75 disidentes y las ejecuciones de tres secuestradores de una lancha de pasajeros, con independencia de cómo sean valoradas, no pueden analizarse fuera del contexto de la creciente hostilidad del Gobierno de George W. Bush. El peligro de que Washington esté preparando el terreno para una agresión contra la isla, opinan los intelectuales cubanos, es real.

Los hay religiosos y ateos, comunistas militantes y críticos del sistema, con cargos oficiales y perseguidos en los años setenta por su homosexualidad. La mayoría está en contra de la pena de muerte y algunos admiten en privado su desacuerdo con las duras medidas dictadas recientemente por el Gobierno de su país.

Un grupo de 27 intelectuales y artistas acaba de lanzar un Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos. Plantean que Cuba esta hoy "más amenazada que nunca" por Estados Unidos y que "para defenderse, se ha visto obligada a tomar medidas enérgicas que naturalmente no deseaba".

"No se le debe juzgar por esas medidas arrancándolas de su contexto", dicen los firmantes, entre quienes se cuentan Alicia Alonso, la cantante Omara Portuondo, Senel Paz -guionista de Fresa y chocolate-, el pianista Chucho Valdés; los escritores Cintio Vitier, Miguel Barnet, Pablo Armando Fernández y Fina García Marruz; los músicos Leo Brouwer, Silvio Rodríguez y César Portillo de la Luz; los cineastas Julio García Espinosa y Humberto Solas, y el historiador de la ciudad, Eusebio Leal.

"En los últimos días hemos visto con sorpresa y dolor que al pie de manifiestos calumniosos contra Cuba se han mezclado consabidas firmas de la maquinaria de propaganda anticubana con los nombres entrañables de algunos amigos", expresa el documento. "Lamentablemente", agrega, "y aunque ésa no era la intención de estos amigos, son textos que están siendo utilizados en la gran campaña que pretende aislarnos y preparar el terreno para una agresión militar de los Estados Unidos contra Cuba".

Aunque en la carta no se menciona ningún nombre, no es un secreto en La Habana que entre los "amigos" a los que se refiere están los cantantes Víctor Manuel, Ana Belén y Joaquín Sabina; el cineasta Manuel Gutiérrez Aragón y, por supuesto, el escritor y premio Nobel portugués José Saramago, quien a raíz de lo sucedido se desmarcó públicamente de la revolución cubana en este diario.

Pero no son sólo los firmantes del Mensaje desde La Habana -muchos de ellos destacados miembros del Consejo Nacional de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba- los que han alzado su voz estos días frente a la avalancha de condenas. Otros nada sospechosos de ser oficialistas han pedido a los intelectuales europeos que evalúen los peligros reales que amenazan a Cuba y no le hagan el juego a Estados Unidos.

El poeta y premio Nacional de Literatura César López era firme al afirmar: "Se puede estar contra la pena de muerte. Yo lo estoy. Se puede discutir respecto a lo pertinente de las condenas que legalmente se han aplicado a responsables o irresponsables de propiciar acciones enemigas a la nación cubana. Yo lo discuto. Se puede favorecer el diálogo justo entre posturas diferentes. Yo lo favorezco".

Sin embargo, señalaba López, "olvidar la realidad, el peligro, el ataque constante a Cuba y a su gente, manifiesto en todos estos años, y exacerbado en las últimas semanas, no parece del todo honesto (...). El abandono de un campo en tiempos difíciles, terreno minado -cuando las llamas por su cercanía superan la metáfora-, no sólo duele, ofende. A pesar de la gravedad del instante, no me toca condenar, sino llamar a la cordura del pensamiento justo y de la acción clara contra la guerra y el peligro que ya nos envuelve a todos. Cuba incluida".

El realizador Juan Carlos Tabío, director con Tomás Gutierrez Alea del filme Fresa y chocolate, recuerda que "desde hace más de 40 años Cuba sufre un criminal bloqueo económico que, por si fuera poco, va acompañado de amenazas cada vez más inminentes de invasión militar directa". "Consecuentemente, pienso que ninguna solución a ningún problema en la sociedad cubana puede salir de la Oficina de Intereses de EE UU en La Habana. Éste es un polo del asunto; el otro es que cualquier solución a cualquier problema de la sociedad cubana tiene que surgir de la libre expresión sin presiones externas de todos los cubanos".

En la casa habanera de la antropóloga Natalia Bolívar se respira el malestar. Bolívar asegura que por la terraza de su apartamento han pasado en busca de brujería y apoyo espiritual algunos de los que hoy condenan lo sucedido en la isla. "Es muy fácil criticar desde Europa", dice, "pero hay que ponerse en la piel y en la psicología de un país sitiado". "No puedo entender que se sea tan ingenuo como para no darse cuenta de que, aunque sin mala voluntad, se le está haciendo el juego a Estados Unidos, y precisamente en el momento más peligroso".

(El País, 21 de abril de 2003)