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 El Rey en Miami

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El Rey exalta al exilio cubano


En las palabras públicas con más contenido político de su visita a la
Florida, el Rey de España, Juan Carlos I, se solidarizó anoche con el exilio
cubano durante el banquete de gala que le ofrecieron las autoridades de
Miami-Dade como culminación a su gira de seis días por Estados Unidos.

``Como representante de un pueblo que ha sufrido a lo largo de su historia
dramáticas emigraciones, y en ocasiones dolorosos exilios, quisiera expresar
nuestra simpatía y solidaridad y el ferviente deseo de un futuro mejor en
paz y reconciliación'', expresó el monarca durante el brindis de la gala que
reunió a unos 400 invitados en el Palacio Museo Vizcaya, frente a la bahía
de Biscayne.

El monarca acreditó la transformación de Miami ``en la pujante y dinámica
ciudad que es hoy'', ``además de a la contribución de la totalidad de las
naciones iberoamericanas, a la laboriosidad de los cubanos'', quienes
configuraban un 70 por ciento de los invitados a la cena de gala de anoche.

Fuentes diplomáticas españolas, que durante semanas trabajaron detrás de la
escena, para evitar que la visita real originara controversia, ya habían
adelantado la semana pasada que el Rey haría referencias elogiosas al
exilio.

Las palabras de Don Juan Carlos se producen luego de una carta abierta
publicada por la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) en la que
critica la política española hacia el régimen de La Habana. La Casa Real
confirmó que el monarca estaba al tanto del contenido.

Pese a que esa manifestación epistolar, más la convocación de una
manifestación ante el Vizcaya por el mismo tema, habían preocupado a los
diplomáticos españoles, Don Juan Carlos y la Reina Sofía pasaron la mayor
parte del día compartiendo con la nutrida comunidad española del sur de la
Florida, que supera los 25,000 personas.

Los monarcas, acompañados por el Ministro de Relaciones Exteriores, Josep
Piqué, almorzaron en el hotel Biltmore junto a un grupo de 270 empresarios y
ejecutivos de compañías españolas establecidas en la Florida, en lo que se
analizó como una muestra de reconocimiento y respaldo a la creciente
presencia comercial española en los Estados Unidos y Latinoamérica.

``La creciente presencia de nuestras inversiones y empresas a este lado del
Océano Atlántico, y en este condado en particular, es un hecho que se nos
antojaría imposible hace sólo 15 años'', señaló el monarca.

``Les animo a que no nos instalemos en la complacencia ante lo conseguido,
pese a que sea mucho, bueno y en muy poco tiempo'', agregó.

Aunque todavía está lejos de los principales socios comerciales de la
Florida, España ha doblado el nivel de sus exportaciones a este estado en
los últimos años hasta alcanzar los $441 millones en el 2000. Sólo en Miami
hay un mínimo de 300 empresas, la mayoría llegadas en los últimos años.

``Me ha dicho que está muy contento, y destacó la importancia de nuestra
presencia'', relató Rosa Sugrañes, propietaria de la firma de azulejos
Iberia Tiles, quien se sentó a la derecha de Don Juan Carlos durante el
almuerzo, que tuvo como plato principal róbalo a la crema de caviar.

Según la empresaria, el monarca recordó que su difunto padre, Don Juan de
Borbón, visitó Miami en 1985, y desde entonces, hasta su fallecimiento hace
ocho años, le había recomendado visitar el sur de la Florida.

``El sabe que las empresas españolas tienen un peso importante'', aseguró
Antonio Alvarez, gerente financiero de la aerolínea Iberia en Miami, en cuyo
aeropuerto internacional opera el único centro de distribución regional de
una compañía europea en Estados Unidos.

Don Juan Carlos, que parecía más relajado que durante su visita del domingo
a San Agustín, incluso bromeó con el representante regional de la revista
Hola!, de la que la familia real suele ser portada, sobre qué personajes
abrían sus páginas en las ediciones de Estados Unidos y Latinoamérica,
comentó Eduardo Sánchez Junco, quien agregó que la publicación vende unos
8,000 ejemplares sólo en Miami pese a ser una de las más caras del mercado.

Por la mañana, la pareja real saludó a una representación de 600 españoles
que residen en Miami durante una recepción en el jardín de la residencia del
cónsul español, Javier Vallaure, ubicada en Coral Gables.

El Rey, en tono de broma, comentó que la numerosa presencia española había
conseguido que ``se entienda de verdad'' en Estados Unidos ``lo que es un
Spanish Restaurant como Dios manda''.

JOAQUIM UTSET
El Nuevo Herald

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3 de abril de 2001