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 LAS CAMARERAS
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No fue hasta el año 1977, en que se produjo una entrada masiva de mujeres a trabajar en nuestros buques, ellas realizaron sus primeros viajes de instrucción, a bordo de los buques “África Cuba” y la motonave  “XX Aniversario”, yo me encontraba en esos tiempos navegando a bordo del buque angoleño “Ngola”, pero las pude ver en ambas naves, en el puerto de Ámsterdam, donde se encontraban reparando, debo destacar, que el buque de pasaje “África Cuba”, fue comprado de uso en Grecia, y solo logró dar ese viaje de Holanda a Etiopía y de allí hasta La Habana. Después de habérsele dedicado dos planas completas en el diario Granma, destacando las cualidades excepcionales de este barco, la realidad es que nunca sirvió para mas nada, los chicos que viajaron desde Etiopía a Cuba a bordo, arribaron en condiciones penosas y con deshidratación. De allí y luego de sufrir los embates de un saqueo vergonzoso, por parte de tripulantes y personal de tierra, el barco partió remolcado para su desguace como chatarra, luego, nunca se oyó hablar de ese dinero perdido, ni de sanciones a los que se vieron involucrados en este negocio de compra, el Ministro de Transporte en esos momentos, era el camarada Luzón. 
Las chicas eran todas jóvenes y bonitas, con esos cuerpos que nos gustan a los cubanos, de todos colores y tamaños, su presencia a bordo de nuestros buques, ayudó a superar mucho nuestra conducta, nos medíamos bastante en nuestro vocabulario, los tripulantes conservaban más limpios los camarotes, la vestimenta era mejor, en fin, el aspecto físico de todos mejoró, estos son en resumen los puntos más positivos experimentados desde su inclusión a bordo de nuestras naves. Sin embargo, es a partir de entonces que comienzan otros cambios en la conducta de los marinos, hombres al fin, que se pasan varios meses de abstinencia sexual, es normal que se sientan atraídos por la carne de una hembra después de tanto tiempo sin ellas. 
El punto de mira de muchas de ellas, siempre estuvo dirigido hacia la caza de algún Oficial, empezando por los de más rango dentro del buque y luego cuando sus gustos  no podían ser satisfechos por estos, iban disminuyendo de categoría, salvo casos excepcionales, siempre ocurrió así. Tenía sus lógicas, los camarotes eran más amplios y cómodos, vivían en pisos superiores dentro de la acomodación donde no las molestarían, tenían un nivel superior al del simple marino, que en Cuba gozaban de mejor salario, además, que no fueron pocos los Capitanes y Primeros Oficiales que les concedieron privilegios, llegando algunas camareras a mandar y disponer mucho más que cualquier Oficial de menor rango, nadie debe dudar del poder extraordinario que posee esa cosita que llevan entre las piernas las mujeres. 
Pero no todo fue positivo con la inclusión de las mujeres a bordo de nuestros buques, nació un celo poco común en contra de la oficialidad, por este privilegio que les concedían las hermosas muchachas a la hora de hacer su selección, las acosaban constantemente y eran objeto del desprecio por parte de muchos tripulantes. Hubo otras, muy pocas, que se sentían proletarias, ellas se vinculaban con los marinos, unas participaban de grandes orgías que seguían a las borracheras, conocí a algunas que llegaron a templarse a más de cinco en una noche, otras se pasaban entre las piernas a más de siete durante una travesía, hubo casos muy famosos de ellas en la flota. No puedo negar que estuve con tres de ellas en diferentes barcos, pero como Primer Oficial prefería no tenerlas a bordo, ya que su sola presencia convertía aquellos viajes en conflictivos, los hombres se vuelven fieras de la misma forma que los animales, cuando tratan de disputarse una hembra. Debo aclarar que esta opinión no se ajusta a la totalidad de las mujeres, que trabajaron a bordo de nuestros barcos, creo que sería una ofensa muy grande hablar en términos generales y una traición a aquellas, cuyos comportamientos fueron correctos. 
Estando de Segundo Oficial a bordo de la motonave “Pepito Tey” y reparando en el puerto de Barcelona, una mañana el Capitán me llama y me dice, que a partir de esos momentos yo sería el Primer Oficial a bordo, asombrado le pregunté por el motivo de tal decisión y me dijo; que era porque Wilfredo Tamayo el Primer Oficial de la nave, había golpeado salvajemente a l camarera que vivía con él. Cuando fui a visitar a la mujer en su camarote, estaba llena de contusiones por todos lados, no había un solo centímetro de su rostro que no estuviera morado, al momento me solidaricé con ella y me provocó una sincera lástima. 
Tamayo era un tipo que había estudiado conmigo, era casado y con dos hijas gemelas, militante del Partido, no teníamos trato aún siendo compañeros de estudio, porque de verdad era un gran hijo de puta detestado por toda la tripulación, quienes celebraron con júbilo la sanción de este tipo. Dicen, que ella mantuvo relaciones con un engrasador que le gustaba, y que aquello llegó a oídos de este animal, provocando su ira. La solución que se le dio a este problema fue muy sencilla, a la mujer se envió para Cuba en otro barco que arribó a Barcelona, mientras al canalla se le mantuvo con nosotros, era algo inconcebible, pero así se procede en nuestro país, para el que no lo conozca, no podrá hallar una respuesta, para los cubanos es sumamente fácil darle una explicación, la mujer fue enviada a Cuba en calidad de sancionada, aunque se explicó lo contrario, mientras Tamayo permanecía a bordo, porque era un “camarada” que solo había cometido un error, la mujer era de condición simple (así llaman a los que no militan), era una simple prostituta. 
Problemas mucho más grave, surgieron después de la presencia de la mujer cubana en nuestra flota, tengo que destacar a aquella camarera asesinada a bordo de un buque atracado en el puerto polaco de Sttetin, yo conozco toda esa historia con lujos de detalles, porque un íntimo amigo mío formó parte de esa tripulación,  prefiero dejar en blanco todos esos penosos acontecimientos, porque ella dejó hijos en Cuba y no vale la pena revolver esta página tan dolorosa. En la mayoría de los casos, la mujer fue una víctima, en escasos de ellos la victimaria. Pero siempre se estableció una diferencia muy grande entre la mujer militante y la simple. Recuerdo que a bordo del buque “Otto Parellada”, yo viví un romance con una de esas mujeres, su nombre es Dulce no así su suerte, en una reunión con la tripulación, a ella se le desenroló de la nave, alegando que no era parte de la tripulación fija, en su lugar, enrolaron a una dientuda llamada Mercedes, tuvieron el descaro de presentarla como la esposa del Jefe de Máquinas. El Jefe era militante del Partido y casado con otra mujer, Mercedes era también militante del Partido, yo estaba atado de manos por mi condición de ser un hombre casado y simple, Dulce era simple también y no podíamos hacer nada, sin embargo, le hice una carta al Secretario del Sindicato de la Empresa, donde le manifestaba  las razones de mi desacuerdo sobre los argumentos planteados y la falsa de aquel matrimonio que no existía, le mandé copia de esa carta a Dulce para que hiciera sus reclamaciones al Secretario del Sindicato, pero yo estaba claro de que nada serviría, aquel Secretario, había formado parte de esta tripulación  y su pachanga de militantes, era apodado “El Niño” y posteriormente ascendió a la categoría de “Político” dentro de la flota finalmente a todos ellos les dieron una patada en el culo y los largaron de esos puestos. 
 
Esteban Casañas Lostal.
Montreal..Canadá.