El País Digital 
Viernes  
16 abril  
1999 - Nº 1078 

    

  

 

INTERNACIONAL 
Cabecera

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los países ribereños del Caribe tratan de defender juntos sus intereses frente a EE UU  

Preocupación entre los presidentes de la zona por el estancamiento de los ingresos turísticos  

JUAN JESÚS AZNÁREZ / ENVIADO ESPECIAL, Santo Domingo  
Los presidentes de México, Venezuela, Cuba y Colombia, además de otros 16 jefes de Estado y de Gobierno de América Central y el Caribe, algunos con graves problemas de gobernabilidad, debaten desde hoy en la cumbre de Santo Domingo las relaciones con EE UU y Europa, problemas fronterizos, objetivos económicos, y tratarán de concertar programas comunes contra el narcotráfico y por la preservación del medio ambiente. Otro objetivo es establecer una zona de libre comercio entre Centroamérica y el Caribe.  

Entre grandes medidas de seguridad, llegaba Fidel Castro al hotel donde se celebran las sesiones de la II Cumbre de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), a la que asisten los gobernantes de México, Colombia y Venezuela, miembros del Grupo de Los Tres, países los dos últimos que tratarán de limar las asperezas registradas recientemente entre sus respectivos jefe del Ejecutivo, Andrés Pastrana y Hugo Chávez. 

 

Las prioridades de los países regionales difieren, aunque todos ellos coinciden en que la globalidad les exige avanzar en la integración. Los caribeños muestran su preocupación por el descenso en el ritmo de crecimiento del sector turístico, una de sus principales fuentes de ingresos, y tratan además de forjar lazos con las naciones centroamericanas para consolidar juntos un mercado de 60 millones de personas. 

 

La dispersión de esfuerzos perjudica su capacidad de negociación de cara al ingreso de América Central y el Caribe en el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), promovida por Estados Unidos. La Unión Europea intenta, por su parte, aprovechar el retraso en el proyecto de integración comercial defendido por Washington, y celebrará en junio, en Río de Janeiro, una cumbre con los representantes de América Latina. También ante los europeos los países del área quieren manifestarse unidos. 

 

Los contactos bilaterales, independientemente de la declaración de intenciones del comunicado final, serán intensos. Cuba pretende asegurar la máxima presencia en la cumbre iberoamericana a celebrarse en La Habana, en noviembre, cita a la que algunas naciones restan legitimidad por considerar que el Gobierno de Castro no cumple con los requisitos democráticos establecidos en los fundamentos de la cumbre. 

 

Nicaragua, por ejemplo, delegará su presencia en funcionarios de menor rango. Fidel Castro se entrevistará con Chávez, quien en campaña se declaró admirador de la revolución cubana y dispuesto a estrechar los vínculos de la nación petrolera con la isla antillana, y con Pastrana, quien, a no dudar, recabará la colaboración del presidente cubano para convencer a las guerrillas colombianas de que rebajen sus pretensiones en las estancadas negociaciones de paz. 

 

El protagonismo de las cumbres iberoamericanas correspondió siempre a Fidel Castro, pero desde principios de año afronta la competencia de un serio contrincante: el exgolpista Chávez, cuyas intenciones hegemónicas han causado una seria crisis entre el poder ejecutivo por una parte y el legislativo y el judicial por otra. 

 

La dificultad cubana 

 

Sin embargo, en los pasillos de la cumbre, algunos analistas se preguntan de qué manera podría ser incorporada la peculiar economía cubana a un área común con una producción de 474.000 millones de dólares, un intercambio comercial superior a los 140.000 millones de dólares y un potencial de mercado interno de cerca de 200 millones de consumidores. 

 

La Asociación de Estados del Caribe (AEC), por otra parte, sometida a fuertes presiones diplomáticas, retiró de la agenda la firma de un acuerdo que impediría el paso de buques con desechos nucleares por los mares de esta región. Cada año, buques británicos atraviesan el Caribe con cargas de desechos radioactivos provenientes de Francia, que son trasladados a Japón a través del canal de Panamá. 

 

La Unión Europea efectuó aportaciones económicas importantes a los países del Caricom, cuyos principales productos de exportación tienen un trato preferencial en Europa, y esta asistencia fue un elemento importante detrás de la retirada de la prohibición de tránsito a los Chernobil flotantes. 

 
Subir  © Copyright DIARIO EL PAIS, S.A. - Miguel Yuste 40, 28037 Madrid 
digital@elpais.es | publicidad@elpais.es